Playas, Arrecifes y Manantiales

El Parque Nacional Corcovado es sinónimo de naturaleza abundante...



Y una de las razones que explican la asombrosa exuberancia en especies de la flora y la fauna se debe encontrar en el agua.

El Parque Nacional es irrigado por quebradas y ríos, entre los que destacan las cuencas del Tigre y el Rincón, que drenan hacia el Golfo Dulce, al este, y el Drake(o Corcovado), que desemboca en el sector oeste, donde se encuentra la comunidad de Drake.

Quienes hagan recorridos entre estaciones se darán cuenta de que son muchas veces las que tendrán que mojarse los pies (veinticinco veces quienes viajen desde el poblado de Guadalupe hasta la estación de Los Patos); pero también de refrescarse en las aguas frescas y cristalinas de los causes y las cascadas.

Lagunas



Estos pastizales no son más que una alfombra de vegetación flotante, a la que asiste una amplia variedad de aves y reptiles.

La Laguna Corcovado cuenta, como complemento, con la vecindad de otras dos lagunas ubicadas fuera del Parque Nacional, pero declaradas como Refugio Nacional de Vida Silvestre: Pejeperro y Pejeperrito.

Estas dos lagunas, en realidad, son humedales parcialmente separados del mar por franjas de arena. Pejeperro, una laguna con manglar y un sector de bosque inundado; y Pejeperrito, la única laguna salada que hay en el país.

Todas ellas son refugio, hogar de reproducción y fuente de vida, de anfibios y reptiles como el cocodrilo y el caimán; aves, como las garzas, y tortugas de río. Y como vecinas del Parque Nacional que son, es de esperar en Pejeperro y Pejeperrito la frecuente visita de monos, osos perezosos, saínos y pizotes.

Arrecifes Coralinos



Quienes hagan un recorrido por el Parque, también van a comprobar la enorme extensión de las playas, punto de las tortugas que llegan a desovar y hábitat del cangrejo rojo y, desde ellas, admirar las poblaciones de delfines y tiburones, además (entre diciembre y mayo) de las espectaculares ballenas jorobadas que enseñan a sus crías las primeras artes de supervivencia.

En las playas del Corcovado hay identificadas once especies distintas de arrecifes coralinos y otras tantas de octocorales, que sirven de albergue y refugio a muchos animales, como los cambutes y las langostas, los cangrejos y los caracoles.

Aquí, también, el visitante puede detenerse un momento, para tomar un chapuzón refrescante. Los espacios entre arrecifes de coral son lugares excelentes para bucear y nadar y, por supuesto, un tesoro más para los investigadores.

Ecocleteada