Península de Osa

La posibilidad de que, hoy, las reservas biológicas y los parques naturales costarricenses se muestren a la humanidad como una fuente inagotable de ingresos para sus habitantes, sin embargo, proviene de una historia de contradicciones que llevaron al Estado a adoptar medidas de protección e iniciativas de desarrollo.

En la evolución de la Península de Osa, han debido intervenir instituciones de los poderes Ejecutivo y Municipal, así como organizaciones no gubernamentales y organizaciones comunales que han librado verdaderas batallas épicas, contra la deforestación.

Para comprender el significado de lo que hoy es la Península de Osa, con sus múltiples pequeñas poblaciones que (al margen de los grandes finqueros) evolucionan de sus actividades de subsistencia tradicionales (explotación de la madera, agricultura y ganadería) hacia modelos de desarrollo en turístico en armonía con la naturaleza, ha habido que pasar por diversas etapas:

  • La inmigración espontánea de pobladores chiricanos, en el período 1848-1937;
  • La presencia de la Compañía Bananera durante el período 1937-1957;
  • La partida de la Compañía Bananera, hacia Golfito, debido a lo cual quedaron cientos de familias sin trabajo, sin tierra y con todas las necesidades propias de la subsistencia.
  • La presencia de la compañía maderera norteamericana Osa Productos Forestales, que compró 42 mil hectáreas incluyendo la mitad del área del actual Parque Nacional Corcovado y su posterior partida.
  • Los conflictos de tierras y el establecimiento de áreas protegidas a partir de 1978 y el establecimiento de asentamientos campesinos.
  • La explotación del oro de placer, autorizado temporalmente como una alternativa para mitigar la necesidad de los habitantes y la posterior prohibición del lavado de oro.

Con esos y otros elementos históricos y sociales, se dio una importante inmigración de familias procedentes de Panamá, Nicaragua y otros sectores de Costa Rica.

Con su presencia se estimuló la demanda de alimentos y, en su respuesta, fueron apareciendo las alternativas de transporte y toda una diversidad de proyectos productivos, como la agricultura, la ganadería y la explotación de madera, la copra (pulpa de coco), la cáscara de mangle (para las tenerías), carbón de leña, carne de caza, piel de lagartos y plantas medicinales.

Pero la evolución de la economía fue ínfima, y debieron pasar años, para que los habitantes de la Península fueran creando consciencia, acerca de la necesidad de reconsiderar sus alternativas de desarrollo.

Influenciados por los científicos y los investigadores (más de mil de ellos visitaron la Península entre 1962 y 1973), orientados por las organizaciones no gubernamentales y acuerpados por las instituciones públicas costarricenses, hoy los habitantes de la Península de Osa ven que es en la conservación de los recursos naturales, en la que está su verdadera fuente de riqueza.

Han surgido microempresas familiares y organizaciones locales que se van especializando en el sector servicios, para que los visitantes se sientan bien atendidos, en esta aventura por playas, bosques, ríos y cataratas protegidas y pequeñas comunidades de ensueño reservadas para el disfrute de todos.

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