Parque Nacional Corcovado

Trescientas sesenta y siete especies de bullangueras aves multicolores, como las guacamayas, los loros, las garzas y las lechuzas; 100 especies de reptiles; y miles de animalitos más, entre anfibios e insectos… El paraíso terrenal.

El Parque Nacional Corcovado fue creado por Decreto N° 53-57ª del 24 de octubre del 1975, como parte de una serie de iniciativas orientadas a proteger la Península de Osa, de la progresiva devastación derivada de la explotación indiscriminada de la madera y la propagación de fincas agrícolas y ganaderas.

Cuenta con una superficie de más de 46 mil hectáreas: 42.560 hectáreas terrestres y 3.354 hectáreas marinas. El clima es cálido, lluvioso y muy húmedo, y si bien hay sectores (como Agua Buena) donde la estación seca es de apenas dos semanas anuales, a título general puede decirse que la temporada de lluvias se prolonga desde mediados de abril hasta mediados de diciembre.

Las variadas características climáticas se explican en su ubicación territorial, la topografía y la influencia de diversas corrientes de aire; y la abundancia y asombrosa diversidad de especies biológicas derivan de una vegetación tan variada, que los científicos han agrupado en trece ecosistemas principales.

En este ambiente, que ha sido objeto de estudio de centenares de investigadores y científicos y concebido como “el lugar más intensamente biológico de la tierra” (un sector del Parque) y “el mejor parque natural del mundo”, por una revista del prestigio de National Geographic, se desarrolla una cultura de fraternidad con la naturaleza.

Hoy, el Parque Nacional Corcovado no sólo es un maravilloso laboratorio viviente; es una generosa fuente de ingresos dispuesta a recompensar a quienes la protejan, y un modelo para todas las sociedades del mundo interesadas en la conservación del Planeta Tierra.

Ecocleteada