Catalino y Marlene una pareja ejemplar

 

José Catalino Chacón y Marlene Ramirez son un matrimonio que anteriormente residía en Puerto Jiménez hasta que decidieron comprar su propio terreno en la comunidad de Monterrey, para poder sembrar, tener algo propio y vivir de la tierra.

Son un equipo, él cultiva y ella vende. Marlene vende a un hotel, a los vecinos y principalmente a casas, en las cuales ella misma se encarga de hacer las entregas. También han vendido en las ferias de PROLOS Y ASCONA.

“Actualmente la Estación de Sirena nos pide de 120 a 140 lechugas por semana, pero nosotros tenemos la capacidad para producir hasta 400, si tuviéramos quien las compre. Aunque cuando nos empezaron a comprar esta cantidad por semana, agarramos fuerzas y fue donde empezamos a introducir más variedad de cosas”, nos comentó Marlene.

Hace 5 años compraron la propiedad y han recibido mucha ayuda por parte del INDER, fue así como empezaron hace dos años, con el carbono y coco para sembrar, con esta institución están haciendo un proyecto de gallinas ponedoras, como parte del programa de perfiles de proyectos.

Aunque la capacitación no ha sido mucha, han ido aprendiendo con el tiempo y la experiencia. Están recibiendo también ayuda de la UCR, en conjunto con el INDER y el ICE, para la introducción de un proyecto de paneles solares, ya que la comunidad no cuenta con electricidad.

En su propiedad pudimos encontrar diferentes variedades de lechuga (Lollo rosa, escarola, romana y americana), cebollinos, culantro, albahaca, chile panameño, chile dulce, mostaza, eneldo, tomillo. Chile, yuca, ñame, malanga, tiquisque, caña, entre otros. También cuentan con un hermoso jardín botánico, con una gran variedad de plantas medicinales.

“En realidad no nos quejamos, nos ha ido bien. Cuando uno se siente débil, entonces el otro es el que empuja. Vendimos nuestra casa y con la compra de esta tierra anhelamos vivir de la mano de Dios y de la tierra, dijo Marlene.

También están empezando a realizar tours rurales, con la participación de extranjeros y estudiantes, incluyendo la cocina haciendo tortillas. Con la propiedad tan linda, la vista que tienen, la amabilidad y hospitalidad de esta pareja, a cualquier le gustaría un recorrido por ahí.

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