Una Asociación de mujeres emprendedoras

 

Desde el 2004, como una iniciativa para buscar fuente de empleo, un grupo de mujeres emprendedoras de la zona decidieron unir fuerzas para formar lo que hoy es la Asociación de Mujeres de la Palma de Osa (ASOMEP)

Inicialmente este grupo desarrolló un vivero forestal, dedicándose a reforestar cuencas de ríos. Actualmente son 10 mujeres que la conforman de las cuales 7 están activas y se dedican a una actividad totalmente diferente.

Johana Gutierrez, presidenta de la Asociación nos cuenta como desde el 2009, a raíz de la iniciativa de buscar un terreno para trabajar, se presentó la posibilidad de administrar una arrocera. “Nosotras compramos el arroz, lo almacenamos, lo procesamos y después lo vendemos. Vendemos a toda la comunidad, a hoteles, a restaurantes; vendemos lo que podemos vender. Tenemos en realidad una clientela insatisfecha, aunque realmente queremos no podemos expandirnos para aumentar nuestras ventas, ya que no contamos con espacio suficiente para almacenar el arroz, vendemos lo que podemos almacenar” comentó Johana.

Cuentan con una marca pero no la usan actualmente debido al mismo problema de falta de espacio. “Si lo vendemos todo nos quedamos sin producto, ya que no es un producto que se puede conseguir siempre, son únicamente dos cosechas al año y hay que rendirlo hasta que llegue la próxima cosecha” dijo la presidenta.

La planta que estas mujeres administran le pertenece al INDER, así como parte del equipo, también han recibido importantes donaciones del IMAS, institución que las ha ayudado mucho para seguir trabajando. Han recibido capacitaciones por parte del CNP (Consejo Nacional de Producción), la Universidad Nacional, Universidad de Costa Rica y el Ministerio de Agricultura y Ganadería en todo lo referente a granos y administración.

Con respecto al mantenimiento, cuentan con la ayuda de un joven, el cual revisa y arregla la maquinaria de forma gratuita. Conjuntamente, dos de las integrantes de la Asociación, han ido aprendiendo y capacitándose junto a él.

Cuando reciben el arroz son ellas mismas quienes deben cargarlo en la secadora, es por eso que han solicitado al INDER una máquina para que realice este trabajo. “Debemos cargar la secadora al hombro y es un trabajo muy pesado. Cuando empezamos estábamos más jóvenes y no lo sentíamos, pero ahora sí, las costillas ya nos suenan”, dijo Johana.

La líder de la Asociación María Eugenia Vega, murió en febrero del año pasado, a sus 51 años debido a un cancer de mama. “Todas estábamos listas para cuidarla, pero para sorpresa de nosotras murió de repente, de un infarto, no soportó su tratamiento. Durante la quimioterapia terapia, nunca la vimos débil, ella trabajaba como cualquier otra, aunque si la protegíamos del sol, nunca cayó en cama” agregó tristemente Johana.

Gracias a ella se formó un grupo de 19 mujeres, aunque poco a poco muchas se fueron saliendo, ya que es evidente que para formar parte de un equipo como este, es necesario mucho compromiso y constancia para así lograr los objetivos. Actualmente de las 19 fundadoras solo quedan 3. Después de la muerde de María Eugenia este grupo de mujeres se comprometió a hacer crecer más lo que ella hizo y a cumplir sus sueños.

Domitila, Carla, Candida, Eida, María Eugenia, Carla y Johana, son indudablemente un ejemplo de organización de emprendimiento femenino para el país.

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